Grupo Scout 14 Celta
¡Hola y bienvenido al foro de nuestro grupo! Registrate y/o conectate pronto y enterate de lo ultimo

Kyng Aldragon J. C. Palacio Mapache Negro
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Fotos Campamento 19/05/2012
09/05/13, 02:10 pm por Kyng Aldragon

» Algunas condecoraciones de Baden Powell
05/04/13, 04:37 pm por Kyng Aldragon

» Baden-Powell, el movimiento scout y la Francmasonería
05/04/13, 03:39 pm por Kyng Aldragon

» ¡Día de la Pañoleta Scout!
05/04/13, 02:52 pm por Hipólita III

» Curiosidades del movimiento scout (te vas a sorprender)
05/04/13, 10:45 am por Kyng Aldragon

» Un Banquillo Para Yulisa Franco De Vita Jaja :'33
12/12/12, 12:39 pm por Kyng Aldragon

» saludo soy Ana!!!
04/10/12, 01:56 pm por Invitado

» urgente fotos
25/09/12, 09:15 pm por Kyng Aldragon

» MI SUFRIMIENTO
24/09/12, 08:41 pm por Invitado

» Dolor Sin Dolor
30/07/12, 09:18 pm por Kyng Aldragon


La Leyenda Arturica

Ir abajo

La Leyenda Arturica

Mensaje por Kyng Aldragon el 02/05/12, 12:54 am

La leyenda del Rey Arturo, los Caballeros de la Tabla Redonda y el Santo Grial.

Cuenta la leyenda que Uther, Rey de lo que se conoce ahora como Inglaterra, decidió un día firmar la paz con uno de sus más fieros enemigos: Gorlois el duque de Cornwall. Para ello invitó al duque y a su señora esposa a su castillo. Cuando Uther conoció a la duquesa Ingraine quedó totalmente enamorado de ella.
Al darse cuenta de esta situación, la duquesa le pide a su marido retirarse inmediatamente del castillo y regresar a casa. El duque Gorlois de Cornwall se retiró del castillo y reinició la guerra. El amor de Uther por la duquesa era tan grande que se enfermó y buscó la ayuda de Merlín, el mago de la corte.
Éste le dijo que lo único que tenía era "Mal de Amores" y que podía ayudarlo con una condición: el hijo que tuviera con Ingraine se lo entregaría a él (a Merlín), para educarlo y prepararlo para cumplir su destino, que no era otro que ser el más grande Monarca de Inglaterra.
Esta conversación animó a Uther para ir con sus tropas, en busca de su amor. El duque se enteró de sus intenciones y fue a su encuentro. En la lucha Gorlois muere, fue entonces cuando Merlín por medio de sus artes mágicas concedió a Uther la forma física de Gorlois para que entrase a su fortaleza y yaciera tranquilamente con Ingraine, fue así como ella queda en embarazo de Uther sin saberlo y al enterarse de la muerte de Gorlois, los mensajeros de Uther convencen a Ingraine para que se convierta en su esposa. Al final, ella accedió y pronto se casaron.
Cuando nació el heredero, fue Merlín a ver a Uther y éste se lo entregó como había prometido. La criatura fue entregada a Sir Héctor, un noble de la corte, quien no tenía conocimiento de la sangre real del niño. El infante fue bautizado con el nombre de Arturo.
Cuando Arturo contaba con dos años su padre, Uther, murió. El reinó entró entonces en una etapa de anarquía casi incontrolable que duró por años. Un buen día Merlín reunido con el arzobispo de Canterbury le dijo a los nobles de la corte que sería Cristo a través de un milagro quien señalaría el sucesor legítimo de Uther. El milagro no se hizo esperar, y en el cementerio próximo a la iglesia apareció una espada encajada en una piedra. En la hoja de la espada estaba inscrito: "quien pueda desencajarme de esta piedra será Rey de toda Britania por derecho de nacimiento". Ante este milagro todos los nobles intentaron sacar la espada, sin ningún resultado.
Fue así como se decidió que, después del torneo tradicional de cada año, los caballeros asistentes podrían probar suerte con la espada milagrosa.
En uno de esos torneos (años después de la muerte de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay, su hijo. Arturo no participaba porque era todavía un muchacho de 15 años, Cuando se dio comienzo a la competencia, Sir Kay se dio cuenta que no tenía su espada, entonces le pidió a su hermanastro que se la fuera a buscar a su casa.
Arturo fue corriendo a buscarla pero no pudo entrar a su casa, pues estaba cerrada, entonces recordó la espada que estaba en el cementerio y fue en su busca. Tomó la espada por su empuñadura y la sacó con total facilidad. Al entregársela a Sir Kay, éste se dio cuenta al instante que era la espada del cementerio, así que se la enseñó a su padre. Sir Héctor quedó lleno de estupefacción y se llevó a sus hijos hasta el cementerio. Allí le dijo a Arturo que volviera a meter la espada en su sitio, Arturo lo hizo. Luego, le incitó a que la sacara nuevamente. Al ver a su hijo adoptivo sacar la espada tan fácilmente se postró de rodillas al igual que Sir Kay. Arturo se asombró de esto y Sir Héctor, con voz emocionada, le explicó que desde ese momento sería el Rey de toda Britania.
Fueron entonces donde el arzobispo y le contaron la gran hazaña. El arzobispo reunió a todos los caballeros alrededor de la espada y dejó probar su suerte a cada uno. Dejó para el final a Arturo y éste volvió a sacar fácilmente la espada de la piedra, esta vez delante de un gran número de personas.
Fue así proclamado de manera oficial como Rey de toda Bretaña y la espada se colocó solemnemente en altar mayor de la catedral de Canterbury.
Poco después de su nombramiento, Arturo salió un día a pasear por un bosque cercano al palacio. En un camino solitario vio a unos maleantes que estaban acosando a un pobre anciano, cuando éstos vieron a Arturo acercarse salieron corriendo. El rey no se había dado cuenta que ese viejo indefenso no era otro que el mago de la corte, el gran Merlín. Éste, lejos de agradecerle su llegada, le dijo a Arturo que lo estaba esperando y que le iba salvar la vida. El joven monarca no lo entendió y siguió caminando junto con el mago. Unos minutos después se encontraron con un caballero en la mitad del camino, quien con aire arrogante les dijo:
"nadie pasa por aquí sin antes pelear conmigo".Arturo aceptó el reto y, aunque luchó con fiereza, el caballero era mucho más diestro. Tanto fue así que casi pierde la vida si no es por la ayuda de Merlín quien, gracias a sus poderes mágicos, adormeció al caballero. Después de esto Merlín le explicó que el nombre de ese arrogante caballero era Pellinore y sería el padre de Percyvale y Lamorak de Gales. Percyvale sería uno de los que buscarían el Santo Grial.
Arturo no le dio mucha importancia a todo lo que dijo el mago, estaba más preocupado por su espada, que se había perdido en la pelea. Merlín le aseguró que había una mejor para él. Entonces se fueron a un lago cercano donde, de una manera misteriosa, estaba un brazo erguido que empuñaba una espada. "Ahí está tu espada", dijo Merlín. Arturo no sabía como llegar a la espada y entonces vio a lo lejos una balsa con una joven vestida de blanco. "ella es Niniana, la dama del lago, debes convencerla para que te dé la espada".
La dama se acercó y el Rey le pidió la espada, ella le dijo que se la daría si le concedía un deseo. Arturo aceptó y la dama le dijo:" Toma mi barca y navega hasta donde está el brazo, él te dará la espada. En cuanto a mi deseo, te lo pediré después". Cuando Arturo tomó por fin la espada notó que en la hoja podía leer una inscripción que decía: "Excalibur”, más abajo decía: "Tómame". Y del otro lado de la hoja decía: "Arrójame lejos". Merlín entonces le pregunto: “¿Que prefieres, la espada o su tahalí?” y Arturo contesto “¡Pues la espada!” a lo que Merlín contesto “¡pues entonces eres un tonto ya que si llevas también el tahalí, este te curará de tus heridas!”
El Rey Arturo comenzó sus primeros años de gobierno pacificando al país, y creando un mejor estado de vida. Pronto fue respetado por sus súbditos y temido por sus enemigos. Cuando ya tenía edad para casarse le comentó a Merlín que en una visita que había hecho al reino de Cameliard había visto a la hija del rey y se había quedado prendado de ella. Acto seguido le pidió al mago que reuniera una comisión de representantes del reino británico para ir donde el rey Leodegrance para pedir la mano de Guinevere, su hija. El rey de Cameliard quedó encantado con la propuesta y además de conceder la mano de la princesa le mandó como regalo una gran mesa redonda que le había regalado Uther. En esta mesa cabían hasta ciento cincuenta Caballeros sentados.
Cuando Arturo escuchó las noticias que le traía Merlín, se alegró mucho y mandó a Sir Launcelot (su mejor caballero) a recibir a Guinevere y llevarla a Palacio. Cuando Sir Launcelot vio por primera vez a la futura reina se enamoró perdidamente y ella a su vez le sucedió lo mismo. Pero estaban conscientes de la situación en que estaban y prefirieron no hacer nada al respecto (por el momento).
La mesa se colocó en un gran salón del palacio. Arturo decidió que en ella se sentarían sus mejores caballeros y que para poder sentarse en ella tendrían que hacer un juramento especial de fidelidad al reino de Camelot, a la iglesia y a las más nobles costumbres. Ningún caballero que fuera miembro de esta Orden podría hacer actos ilegales, deshonestos y mucho menos criminales.
Cuando se reunieron por primera vez ante la mesa y se disponían a sentarse un gran relámpago seguido por un fuerte trueno los sorprendió a todos. Merlín, que estaba en el salón de la mesa redonda, dijo en tono muy solemne: "Caballeros es el momento para que cada uno le rinda homenaje al rey". Uno a uno fue pasando al frente de Arturo haciéndole una reverencia como acto de sumisión, fidelidad y respeto. A medida que iban pasando, el nombre de cada caballero aparecía grabado en oro en una de las sillas. Una vez sentado en sus respectivos puestos, se dieron cuenta que sobraban tres. Pronto Merlín les explicó:
"Dos de estos tres puestos serán para los dos mejores caballeros de cada año, y la otra silla será sólo para el hombre más digno del mundo. Si alguien no reúne méritos para sentarse en esta silla y osa sentarse, morirá en el acto". Fue así, que en lo sucesivo varios caballeros se turnaron el derecho de sentarse en los dos puestos de honor, pero ninguno se atrevía a sentarse en el puesto prohibido. Ni siquiera Launcelot, que era considerado el más valiente y digno de todos los caballeros, osaba con pensar siquiera en la posibilidad de sentarse ahí.
Años después se presentó al palacio un gran sabio. Arturo lo hizo pasar. El anciano al ver el puesto vacante llamado: "el puesto peligroso", dijo: "El espíritu de Merlín me visitó y me dijo que en ese asiento se habrá de sentar el caballero más digno y más puro del reino, aquel que conseguirá traer el Santo Grial. Este caballero aún no ha nacido". Todos los que estaban reunidos se sorprendieron por la revelación y Arturo se sorprendió más por cuanto ni siquiera sabía de la muerte del mago.
Sucedió que un buen día (veinte años de haberse formado la Orden de la mesa redonda) se presentó al palacio Elaine, hija del Caballero Pelle, con el hijo que le había dado a Launcelot Deulake.
Al presentarse el niño en el salón, la silla prohibida fue objeto de un milagro: en el espaldar apareció grabado en letras de oro "Este asiento ha de ser Ocupado". Sir Launcelot vio este mensaje y supo que Galahallt Deulake, su hijo, era el mejor prospecto para sentarse en esa silla. Tiempo después, Galahallt le pidió a su padre el permiso para formar parte de la Orden, Launcelot se lo concedió. Cuando Sir Galahallt cumplió los 15 años entró al salón de la gran mesa acompañado de un anciano. El anciano le apuntó el asiento prohibido y todos los caballeros observaron como se formó mágicamente el nombre de Galahallt en el espaldar de la silla. Sir Galahallt tomó asiento en la silla prohibida y todos quedaron maravillados y le rindieron honores al digno caballero. Ese mismo día, más temprano, había aparecido en un lago una piedra con una espada clavada en ella. El rey Arturo invitó a Launcelot y a Gauen para que intentaran sacar la espada, pero fue Sir Galahallt quien la pudo sacar sin la menor dificultad. Esta espada había pertenecido a un gran caballero llamado Balin.
Ese día comenzaban los torneos tradicionales, en los cuales Galahallt demostró sus grandes habilidades guerreras y su valentía. Cuando acabaron esos días de torneo, todos los caballeros se reencontraron en la mesa redonda. Comenzaron a discutir de las cosas cotidianas del reino y cuando ya estaba avanzada la conversación fueron interrumpidos por un fuerte trueno en el medio del salón y inmediatamente un gran rayo atravesó el centro de la mesa. Todos se quedaron estupefactos al ver en frente de ellos bajar a través del rayo el Santo Grial. Éste iba cubierto de una fina tela de oro.
Una vez terminada la aparición, Sir Gauen se levantó y con una voz sumamente emocionada dijo: "Nos ha sido negada la visión del Santo Grial y yo anuncio que mañana saldré en su búsqueda y no regresaré a Camelot hasta que lo haya visto". Este anuncio contagió a todos. Uno a uno se fueron levantando y haciendo el mismo juramento.
El rey Arturo estaba consternado. Con lágrimas en los ojos le dijo a su querido sobrino que con su decisión había destinado a la Orden a su pronta disolución. Todos los caballeros se dispersarían por el mundo, y muy pocos regresarían con vida. La misma reina y Launcelot Deulake estaban tristes y sabían que la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda empezaba a disolverse para siempre.
Muchas fueron las aventuras de todos los caballeros que fueron en busca del Santo Grial, pero fueron tres los caballeros que más se destacaron por sus logros. Éstos eran: Sir Galahallt Deulake, Sir Percyvale de Gales y Sir Bors de Ganys. Ellos se encontraron casualmente en un cruce de caminos en un bosque cercano al castillo del rey Pelles, Guardián de las santas reliquias. Fueron allí para cenar y pasar la noche. Durante la cena ocurrió una aparición del Grial con unos ángeles alrededor de él y un anciano con un letrero en la frente que decía José. Este anciano dio la comunión a los presentes, luego se dirigió a Sir Galahallt y le dijo: "Ya has visto lo que tanto anhelabas, pero cuando vayas a la ciudad de Sarras lo verás mucho mejor. Irán los tres hacia esa ciudad llevando consigo el Grial y esta lanza que contiene la sangre de Jesucristo. Sólo unos de Uds. regresará a Camelot".
Se fueron los tres juntos y tomaron una barca que los estaba esperando. Cuando llegaron a Sarras, el rey de esa ciudad se sintió temeroso por la visita de estos nobles caballeros y pensó que podrían buscar problemas. Resolvió detenerlos y mandarlos a una oscura mazmorra. Los tres caballeros pasaron un año encerrados. Durante este tiempo el Santo Grial los dotó de alimentos y bebidas. Cuando el rey de Sarras murió, el pueblo liberó a los caballeros y nombraron a Galahallt como nuevo soberano. Sir Galahallt gobernó por un año, durante el cual mandó hacer un gran altar donde colocar al Grial y a la lanza. Después de este lapso de tiempo ocurrió una aparición frente a este altar.
Delante del Santo Grial estaba un obispo anciano arrodillado rezando. Todos los presentes: nobles, sacerdotes y los caballeros, se hincaron y el obispo celebró misa con ellos. Luego se dirigió a Sir Galahallt y dijo: "Ven, acércate y verás lo que tanto anhelaste". Sir Galahallt se acercó, titubeó unos segundos y se volteó hacia sus amigos.
Con un gesto se despidió de ellos. En su rostro se veía reflejada la satisfacción de lograr el más grande sueño que se pueda tener. Después se arrodilló junto al obispo y cayó muerto al suelo. Su alma subió con un grupo de querubines y las reliquias desaparecieron para siempre.
Sir Percyvale y Sir Bors enterraron a Sir Galahallt. Percyvale se dedicó desde entonces a una vida ermitaña y moriría después de un año. Fue Sir Bors quien regresó a Camelot y le contó al rey Arturo y a la reina cuanto había acontecido. El rey comprendió que al haberse acabado la búsqueda del Grial, ya no le quedaba mucho tiempo de vida a su reino.
El gobierno del rey Arturo entró pronto en franca decadencia. Ya la Orden no era tan gloriosa como antes. Las intrigas dentro de la corte comenzaban a desestabilizar la paz del reino. Una de estas intrigas ocasionó un hecho triste y que luego desencadenaría la guerra civil.
Sir Mordrede y Agravine tramaron una trampa a Sir Launcelot y la reina. Estos caballeros tenían desde hacía un buen tiempo deseos de adueñarse del poder y destronar o provocar la caída de Arturo. Encerraron pues a Launcelot y a la reina en un cuarto y luego exigieron a grandes voces y acompañados de un cuerpo de caballeros que salieran. Todo esto con la intención de demostrarle al rey de las relaciones adúlteras de la reina con su más querido caballero. Sir Launcelot abrió la puerta y dejó entrar a uno de los caballeros y la cerró rápidamente. Mató al caballero y luego volvió hacer lo mismo repetidas veces hasta que mató a trece caballeros. Entre ellos estaba Agravine. Entonces Mordrede le informó a Arturo que había que apresar a Launcelot por traicionar al reino, pues estaban claras sus intenciones de destronarlo y quedarse con la reina. El destino de la reina seria la hoguera, pues era una pecadora. Los caballeros tomaron diferentes partidos. Algunos defendieron a Launcelot, otros seguían al lado de Arturo. El rey estaba confundido, no podía frenar la cruenta lucha. No quería creer lo de la traición de Guinevere, pero la matanza que había realizado Launcelot no le parecía justa. Sir Launcelot quería acabar con la lucha, pero tenía que detener a la gente de Mordrede que intentaba quemar en la hoguera a Guinevere. Salvó a la reina, pero en la lucha tuvo que enfrentar a Sir Garethe y a Sir Gaheris, hermanos de Gauen, y les dio muerte.
En uno de los momentos de gran combate el Rey cayó al suelo y Sir Bors que apoyaba a Sir Launcelot le dijo a éste: "Señor, si quiere lo mato y acabamos con esta lucha". Sir Launcelot le dijo inmediatamente que no y ayudó al Rey a subirse al caballo. Este episodio le dolió mucho, tanto a él como al Rey. Launcelot le confió a Arturo la suerte de la Reina, éste le prometió que sería respetada su vida.
Al final decidió irse al exilio hacia Francia. Sir Gauen juró perseguir al asesino de sus hermanos hasta matarlo. Se hizo acompañar del mismísimo Arturo para lograr su venganza, pero no podría satisfacer sus deseos, pues Launcelot lo derrotó en un fuerte duelo donde casi pierde la vida. Mientras todo esto sucedía, Mordrede había informado oficialmente a todo el reino de la muerte del Rey Arturo y se autoproclamó como su sucesor.
El Rey Arturo partió entonces junto con Gauen y un gran ejército para recuperar el poder. En la primera batalla contra las fuerzas de Mordrede, Sir Gauen cayó mortalmente herido. Sus últimas palabras fueron de arrepentimiento por no haberse dado cuenta a tiempo de la alta traición de Mordrede y se confesó culpable de haber alejado al Rey Arturo de Camelot para saciar su venganza. Escribió una carta corta a Launcelot donde le rogaba que regresara a Inglaterra y ayudara al rey a derrotar a los traidores. Luego de esto, murió.
La noche anterior a la última batalla contra Mordrede, Arturo tuvo un sueño donde Gauen le decía que debía esperar a Launcelot para enfrentar a las fuerzas del traidor. Si no hacía esto, moriría junto a Mordrede. El Rey decidió entonces llegar a un acuerdo de paz con Mordrede, para darle tiempo a que llegara Sir Launcelot. Mordrede aceptó y se citaron un día para hacer oficial la firma del tratado de paz. En esta cita se hicieron acompañar los dos líderes de todo su ejército. El clima era tenso y un mal movimiento podía desencadenar la lucha. Fue la providencia la que ocasionó la desgracia: una serpiente mordió la pata de un caballo y el jinete sacó su espada para matarla. Esto fue entendido por el ejército contrario como una señal de guerra y se lanzaron todos ferozmente a la batalla. La mortandad fue increíble. Perdieron la vida más de cien mil soldados. De las tropas de Arturo solo sobrevivió Sir Bedwere. Mordrede quedó solo. El rey vio ante sí a su enemigo y dijo: "¡Ven vida, ven muerte!". Y se lanzó, con Excalibur en la diestra, a matar a Mordrede. Éste murió instantáneamente, pero Arturo cayó encima de la espada de su adversario y quedó a su vez muy mal herido.
Arturo quedó tirado en el suelo y recordó el mensaje que tenía escrito su espada en un lado: "Arrójame lejos". Entonces llamó con voz débil a Sir Bedwere y le dijo: "lleva mi espada cerca del agua y arrójala lejos. Sir Bedwere tomó la espada pero no quiso deshacerse de ella y la escondió y le contó a Arturo que ya lo había hecho. El Rey le preguntó que qué había pasado cuando la lanzó y Sir Bedwere respondió que solo había visto a la espada entrar en el agua. Arturo lo reprendió y le dijo que era un mentiroso y le exigió que cumpliera su petición. Sir Bedwere trató de engañar nuevamente al rey pero éste se enfadó lo suficiente como para convencerlo de que debía hacerlo. Al lanzar la espada al agua salió de su centro un misterioso brazo desnudo el cual tomó la espada y se hundió con ella. El Caballero quedó profundamente sorprendido y asustado por el fenómeno que acababa de ver. Al contárselo a Arturo, éste sintió alivio y dijo: "ahora, llévame a mí, cerca del agua".
Cuando llegaron a la orilla del lago, una balsa estaba esperándolos. En la balsa estaban tres reinas vestidas de luto, con sus rostros tapados por un velo negro. Sir Bedwere colocó a su rey en la balsa y con lágrimas en los ojos se despidió de él. La balsa surcó las aguas y desapareció de la vista. Nunca se supo el destino del cuerpo de Arturo y mucho menos la identidad de las reinas que lo acompañaban en la balsa.
Días después, Sir Bedwere se encontró con una capilla, en la cual habían enterrado a un señor que habían traído tres misteriosas damas vestidas de negro. El noble Caballero supuso que ese era el cuerpo de Arturo y decidió construir una capilla cerca y dedicarse a una vida ermitaña. Mientras todo eso había sucedido, Sir Launcelot se encaminaba a apoyar las fuerzas de Arturo. Pronto se encontró con la tumba de Gauen y se enteró de la muerte del Rey. Se dirigió entonces hacia la capilla de Sir Bedwere donde se dedicaría hasta el fin de sus días a la vida ermitaña. Cuando murió la Reina, poco después que su esposo, se trasladó su cuerpo a la capilla donde se suponía yacía el cadáver del rey Arturo.
El reino de Arturo había llegado a su fin. La anarquía reinaría un buen tiempo. La corte del rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda se convertirían en leyenda y nunca más volverían a coincidir hombres tan dignos con ideales tan puros en un mismo lugar y en una misma época.

Hasta ahora…
avatar
Kyng Aldragon
Admin
Admin

Mensajes : 65
Puntos : 115
Fecha de inscripción : 15/07/2011
Edad : 36
Localización : Bello, Antioquia; Colombia

Ver perfil de usuario http://gruposcout14celta.foro-activo.com

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.